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Historia del Grafitti
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El lienzo de concreto o el concreto como lienzo
por Aída Gómez S.
El graffiti, una manifestación cultural, una herramienta de comunicación masiva y expuesta a los ojos del que quiera verlo, un fenómeno social que acompaña la frialdad del concreto en la gran metrópoli.
Por lo cual, a pesar de muchos detractores, en resumen cualquier representación textual o dibujada mediante cualquier método o técnica en una pared pública viene siendo graffiti en el sentido estricto de la palabra.
El 15 de febrero de 1985, Bob Clark presentó su película titulada “The Turk 182”, basada en los hechos reales de la historia moderna del graffiti y de este personaje TAKI 183, uno de los primeros y más famosos “grafiteros” del mundo. Su seudónimo dio para todo, incluso para el nombre de los marcadores permanentes de punta gruesa usado por los primeros grafiteros para firmar sus nombres: “TAKER”.
El arte de Haring, de corte vanguardista llamó la atención de muchos museos y galerías de arte de la ciudad, así que le brindaron la oportunidad de exponer sus obras ya no al aire libre en la urbe, sino en salones especializados para tal evento. Los diseños y el uso de color fuerte con tonos fosforesentes, inspiro a los grafiteros, quienes incorporaron algunas de las técnicas de ilustración y dibujo de Harding, de tal modo que dejaron la firma como único medio de “graffiti”, y empezarón a dibujar e ilustrar sus vidas, sus temas cotidianos y sus entornos sociales en diferentes muros, paredes, callejones y hasta en los mismos vagones del metro, llegó para el graffiti la era del aerosol, y con este la industria de las pinturas de secado rápido despegó; conscientes de la gran cantidad de ventas de botes de pintura en spray, sacaron amplias paletas de colores de donde escoger, ahora los grafiteros, se retaban a realizar las más grandes obras pictóricas que adornaban los muros grises del metro y de las calles de New York, acompañados de su firma, un seudónimo que iba acorde de su sub cultura Hip-hop, rap y Break Dance, su auge fue en la década de los 80, gracias al cubrimiento de canales de televisión especializados en música como MTV, VH1, Much Music, y programas de videos como Solid Gold. Este tipo de “arte urbano”, interiormente los “GAG´s” o “bandas” de graffiteros, usan para sí mismos el término BOMBERS”, o bombarderos en castellano, que viene a significar la acción de bombardear muros.
Hablar de los inicios del graffiti criollo, en su más básica expresión como se describía en sus inicios en el imperio Romano, es hablar de la época de la violencia en Colombia; es hablar de las pendencias entre los partidos tradicionales, los rojos y los azules, los conservadores y los liberales, es hablar de los años 40. Con las matanzas de liberales y conservadores a manos de personas intransigentes, con la aparición de grupos de “limpieza social”, como “Los Pájaros” o “Los Chulavitas”, empezarón a parecer pintadas en las paredes de adobe cubiertas de cal, mensajes de violencia, de amenazas y de ajusticiamiento público, el graffiti criollo en suma, fue de un corte violento y con propósitos de desestabilización social y política.
Con el nacimiento del las guerrillas en Colombia como las FARC, ELN, EPL, M-19 entre otros; y la aparición en los claustros universitarios de movimientos de izquierda como la Anapo, Juventudes Comunistas, MOIR entre otros, los graffitis emigraron de los pueblos del sur occidente del país para localizarse en las ciudades principales, como Bogotá, Medellín y Bucaramanga. Los movimientos y marchas socialistas, el movimiento 5 de mayo y muchos otros eventos, empezaron a decorar las paredes de Bogotá mediante el uso de plantillas y pinturas de aerosol o spray, generalmente con imágenes del “Che Guevara”, del “Cura Camilo Torres”, como también de las siglas de los movimientos comunistas como el MOIR. Ante tales manifestaciones pictóricas de protesta, la sociedad urbanística empezó a identificar al graffiti como vandalismo, ejecutado por inadaptados sociales que les importaban más sus pensamientos particulares y no en el bienestar de la comunidad, ni de la estética urbanística de las ciudades.
Como en cualquier manifestación artística y como parte del paisaje urbanístico, el graffiti tiene seguidores y detractores y sin duda cada facción cuenta con los suficientes y coherentes argumentos para tal efecto. Para muchos los graffitis son expresiones de las culturas que moran en las ciudades, a su vez para algunos son “adornos” a las frías y grises paredes o muros de concreto, para otros sencillamente son acciones viles, dignas de toda condenación, son contaminación visual, destrucción del paisaje urbanístico, manifestaciones de personas incultas, inadaptados sociales que buscan llamara la atención frente a una problemática social inexistente. Es posible que todos tengan la razón en mayor o menor medida, para lograr comprender este fenómeno global, a nuestro nivel local creo, se debe discriminar los diferentes tipos o clases de grafftis.
Tiene sus respectivas subclases, puede ser realizado mediante la técnica del aerosol, marcador permanente, acrílicos, entre otros. Este tipo de graffiti es de los más comunes en nuestro paisaje urbanístico criollo, pues casi cualquier persona, de cualquier formación artística o ausencia de esta, de cualquier estrato social y contexto cultural, en síntesis cualquier ciudadano puede realizarla en un momento determinado, sea mediante la planeación, la premeditación, o sencillamente la oportunidad. De manera generalizada en la mayoría de los casos están conformados por textos, escritos cortos y a veces acompañados de un dibujo.
Proselitismo político, fue uno de los primeros por no decir el primero de los tipos de graffitis que aparecieron en nuestras ciudades y pueblos hace más de 60 años. Aun en nuestros días hacen presencia en nuestros muros citadinos, es muy común encontrarlos en las paredes de las principales Universidades públicas de la ciudad, y en algunos muros de las Universidades privadas. Sus “pintadas” o graffitis son realizados mediante el uso de técnicas mixtas sea en aerosol o por el uso de plantillas o stencils, sus mensajes de contenido claramente político son agresivos y en muchas ocasiones insultantes, es también considerado por la mayoría de los urbanitas como vandalismo. Ejemplos de esta sub clase de graffiti encontramos arengas políticas como: “Yanki´s go home”, “Uribe paraco”, “Camilo vive”, “arriba el polo democrático”, entre otros.
Y hay una última sub clase de graffitis, en la categoría de los “pintazos” y es el que se refiere a temas fuera del contexto urbano, y son por norma general realizados de manera ocasional por “graffiteros ocasionales”, en este encontramos aquellos graffitis hechos, declarando de manera pública el amor a determinada persona, la exaltación a alguna sustancia psicotrópica, y cualquier otro tema sin trascendencia alguna para quien los lee aparte de quien la realiza. Para ejemplo de esta sub clase tenemos graffitis como: “Abajo las locas”, “Yurleidy te amo, atte. Brayan”, “El cigarrillo produce cáncer, la marihuana lo cura”.
Nuestro país ha sido bañado de cultura musical desde que fue colonizado y desde entonces no ha parado, con la masificación de los medios de comunicación como la radio y la televisión en las décadas de los ochenta, y gracias al surgimiento del Pop como ritmo generalizado para las masas –sin mencionar otros géneros especializados como el Punk, el garbage, el metal, el gothic, etc.-, impulsado por programas de música y baile en nuestra televisión criolla como el desaparecido “baila de rumba”, “oro sólido” –importado de USA-, “los 10 mejores de la música” presentado por Lina Botero, etc.
Y es precisamente esta década que en nuestro país llegaron a las salas de cine de entonces la película Flash Dance, dónde se aprecian en sus ca lles este tipo de graffitis en la ciudad de Filadelfia, como también un fenómeno cultural que llegó a nuestro país y 25 años más tarde aun sigue en las calles de los barrios y es el Break Dance. Un año más tarde aparece una película basada 100% en este tipo de música de baile callejero “Breaki´n”, y con esta película se inundaron las calles de Bogotá y Medellín con jóvenes vestidos como los bailarines callejeros de New York, la música y por supuesto los graffitis.
La moda del aerosol llegó a Colombia para quedarse y así lo ha demostrado la historia de nuestras urbes, y hay que reconocer que esta categoría de graffiti si ha tenido aceptación, aunque repito sigue siendo “clandestino” el momento en que los realizan, generalmente en horas de la noche y la madrugada, han decorado sectores como los barrios La Macarena, Egipto, sectores como la Carrera 30 entre calles 11 y 13 costado oriental, la Avenida 68 entre las calles 53 y 57, por citar algunos. En muchos casos los propietarios de estos muros permiten a los graffiteros plasmar sus “obras de arte callejero”, en otros son las entidades gubernamentales como la Secretrái Distrital las que ceden estos espacios que hacen parte del paisaje urbanístico para que sean “decorados” con los mejores graffitis de estos artistas.
Como mencionamos es un graffiti relativam ente moderno, mediante el uso de stencil o plantillas y con la técnica del estarcido o bien el de la esponja. Aunque en la década de los 40 y 50 se usó este método para colocar avisos de persecución política y en los setenta lo usaba la empresa especializada en aseo capital para prohibir fijaciones de avisos, carteles, arrojar basuras etc., es mediante el uso del sistema de plantillas y piezas artísticas que lo consideramos en esta categoría.
Y obligatoriamente debemos mencionar al artista inglés Bansky, quien con su trabajo de arte callejero mediante la técnica mixta de ilustración y plantillas ha generado un nuevo auge en el uso de esta técnica como graffiti, que lo han denominado con su nombre: “arte Bansky”. Como se entenderá este “Bansky” es su seudónimo o nombre artístico, y a pesar que vende su arte callejero, trabaja con grandes multinacionales, tiene un agente representante y es criticado por expertos acerca de su arte antagónico, es de los graffiteros más renombrados a nivel mundial en los últimos años, sus piezas son obras de arte comunicativas en contra de lo “establecido”, sátiras políticas, sátiras a la policía, a la sociedad, etc.
Definitivamente es necesario entender este fenómeno social y cultural para poder de esa manera emitir concepciones y puntos de vista de manera acertada; a lo largo de los pocos escritos que existen en la actualidad de este fenómeno cultural y artístico hay muchas tendencias y pseudo definiciones, pero una cosa debe de quedar muy clara, cualquier escrito, dibujo, pintura mediante cualquier técnica, realizado de manera clandestina en un muro o incluso elemento u objeto del mobiliario urbano debe ser considerado graffiti; como enuncié anteriormente, en una categoría determinada para ser diferenciado de los otros, pero definitivamente es graffiti. En suma y a manera de una definición secundaria se debe entender que:
A veces puede tomarse como repetitivo y hasta molesto estar definiendo que es el graffiti, pero toda vez que no existe una academia al respecto, no hay un consenso global ni local, a pesar que entre estas sub culturas urbanas si existen unas “normas” de común aceptación y respetadas entre los diferentes grupos de graffiteros que existen. En las palabras del investigador Armando Silva:
No se puede negar este fenómeno simplemente por “tacharlo” de vandalismo, pues lleva consigo toda una carga socio cultural, llámese una especie de “alienación cultural”, o sencillamente por qué algunos ciudadanos del común que no tienen otros medios de expresión para comunicar sus ideas y pensamientos, deben de recurrir al papel de cemento, al lienzo de concreto para plasmar allí sus inquietudes a punta de aerosol y darlas a conocer en espera de un público receptivo de las mismas.
Lo que si se debe de tratar en la medida de las posibilidades, es la búsqueda de espacios en donde los graffiteros puedan plasmar sus obras en lienzos de concreto; evitando el vandalismo de esa categoría del graffiti que no comunica ideas y si estropea espacios y mobiliario urbanístico, que causan graves accidentes de tránsito al ser violadas las señales del mismo colocando los escudos de sus equipos en aerosol, interfiriendo con la visibilidad de los mismos y convirtiéndose de esta manera en transgresores de la ley y motivadores de violencia. Actualmente, la tecnología en materia de comunicaciones ha tenido una gran expansión, aunque las cifras de acceso a la red por ejemplo no son las mejores de Latinoamérica, si son un punto de partida, la excusa generalizada para todas las tres categorías del arte callejero o graffiti siempre ha sido esa, la falta de espacios y medios de comunicar ideas, conceptos y obras; pues bien, internet por ejemplo cubre esas necesidades en las categorías del graffiti “pintazo”, aquel que hace proselitismos deportivos, políticos, etc. Mediante la propagación de sus ideas, de sus barras, usando internet con la posibilidad de plasmar lo que les venga en gana en blog´s, foros, o grupos de noticias RSS, en dónde solamente aquellos a quienes interesen esos tema de fútbol como en nuestro caso particular vean y estén al día y sin afectar la visión y el patrimonio del ciudadano que no tiene por que invertir dinero repintando sus fachadas, puertas y demás por que unos seguidores de equipos de fútbol con características de inadaptados estropeen el paisaje urbanístico. Es que en este sentido se trata de un gusto particular, que atañe a unos pocos y no enriquece para nada la visión cotidiana del ciudadano de a pie, no existe ningún tipo de arte o comunicación que genere una respuesta al leer en un muro garabateado de manera dificultosa la frase “Viva Millonarios H.P.”.
La otra categoría que se beneficia con los nuevos canales de comunicación es sin duda el proselitismo político con muy parecidas tendencias al proselitismo deportivo, tienen un lugar allí, o mediante el desarrollo de librillos o publicaciones impresas especializadas en sus temas sociológicos sin que afecten al común de los urbanitas.
Dejando finalmente los muros limpios, para que verdaderos graffiteros, aquellos que cargan enormes tulas repletas de aerosoles de todas las gamas, plasmen dibujos, ilustraciones y en general obras artísticas, con grados de estética elevados, con una identificación dónde estimulen la sana competencia de realizar cada vez mejores trabajos en beneficio de su amor propio y su arte y en el mejoramiento del paisaje urbanístico en general.
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